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Los sistemas educativos solo educan al cerebro y nada más una parte de él, siguen dando preferencia al hemisferio lógico cuando hoy el más exigido es el creativo, se inventaron para la era de la industrialización y siguen preparando gente para el trabajo, credencializan para el empleo y entrenan para la sobrevivencia pero no para la libertad, proponen un popurrí de conocimientos en vez de promover un pensamiento crítico, pero el mundo ya no da pretexto para creer que se deba seguir así; la educación es el activo más importante que poseeremos alguna vez, quizá nuestra mejor herramienta de movilidad social y por ello debemos dejar de estudiar para pasar en vez de para aprender, y dejar de salir a buscar chamba en vez de salir a hacer carrera, ¿no crees?

“La incertidumbre a la que nos enfrentamos en la vida guarda poca relación con los rasgos esterilizados de los exámenes”

Así decía Russell L. Ackoff, pionero y promotor del enfoque de sistemas; las preguntas de los exámenes son las mismas cada año pero las respuestas son diferentes cada vez. Asimismo, desde hace un siglo el economista británico Alfred Marshall decía a sus colegas: “cuando se enfrenten a un problema económico, formúlenlo matemáticamente, soluciónenlo, tradúzcanlo al inglés y luego quemen los cálculos”, lo cierto es que necesitamos un nuevo libro de jugadas, un nuevo Chip, el mundo ya se movió, hoy el tema medular ya no es necesariamente aspirar al puesto más alto o al mejor salario, sino al ejercicio consistente de los talentos propios como fuente de realización y base de nuevos niveles de crecimiento. En el mundo en que vivimos ya no hay guión, el futuro es impredecible (y en algunos países hasta el pasado lo es), precisamos de una nueva mentalidad, más propositiva, más dedicada y dispuesta a pensar, proponer y trabajar en lo que haga falta para estar en la frontera de nuestras capacidades y afrontar con entusiasmo nuestra agenda diaria. Muchas personas se encuentran atrapadas en rutinas no productivas haciendo lo mismo de siempre solo para obtener el cheque de siempre, para algunos el trabajo representa monotonía, un mal necesario, un obstáculo para estar con la familia y tener una vida personal de calidad, algo tan malo que hasta pagan por hacerlo, pero curiosamente para otros representa realización, fortuna e identidad, ¿qué representa para ti?

 

 

No existe el trabajo perfecto, nadie ama todas las facetas de su labor, algunas actividades nos llenan de energía pero otras no, quizá el trabajo que te encanta está frente a ti pero debajo de cosas que no te inspiran (malas relaciones, horarios, reportes, etc.), no hagas algo que apenas se aproxime a lo que te emociona, por buena que sea la paga no tardarás en frustrarte. La gente aceptamos un empleo por remuneración pero no nos mantenemos ahí a menos que nos guste lo que hacemos, no permaneceremos jamás en un lugar que no nos ofrezca como mínimo una compensación fuera de la financiera, el dinero es importante pero no lo único, en ocasiones es incluso insuficiente si se presenta solo; un estudio de la OMS, asegura que el estrés no se origina por tener mucho trabajo como sí por tener baja posibilidad de decisión o poca relación entre las tareas y las fortalezas personales; el concepto de trabajo, en física, refiere al gasto de energía y muchas veces en el entorno laboral representa nada más eso, un desgaste, y eso ya no puede ser; si no lo disfrutamos de forma cotidiana, el trabajo puede convertirse en una tortura.

Nuestro quehacer se puede y se debe diseñar, convierte la mejor parte de tu trabajo en la mayoría de él.

Negocia con tu organización, hay altas probabilidades de que te permitan aplicar tu talento a objetivos que favorezcan a la empresa y que al paso te proyecten, de cierta forma es por lo que te contrataron en primer lugar, asúmete como un genuino colaborador y conceptualiza a tu trabajo como una auténtica contribución generadora de valor, claro, trabaja en pos de ello.

Fe y oficio | Expansivos®: Reemplazando al destino®.

Este post es un fragmento de nuestro libro Gente con Chip, adquiérelo aquí.

Photo by Easton Oliver on Unsplash

 


 

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